Triste

En mi pupila llevo clavada una espina.
No es mía, sino de alguna planta de por donde pasaba
pero no me deja ver.
Me encantaría algún día decir que soy feliz
y se que es tan solo un estado mental, que en un chasquido
una catarata cálida te agarra los nervios y todo lo negro se transforma en luz.
Necesito campo, horizontes infinitos, silencio de ruido, amor verdadero.
Pareciera ayer que arranque la revolución y hoy ya estuve tirándome de los pelos,
Con el vértigo del aburrimiento raspando las paredes.
Camino psicótico, no tengo un destino.
Me imagino a los transeúntes, que son residuos de sombras y ojos
que se bajan de la bicicleta, me dan un abrazo y sin mediar palabra siguen su viaje.
Tengo tanto amor para dar que me siento vació.
El cielo eterno
y yo solo viéndolo.

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